

¿Ruta o Vía de la Plata? Entendemos que el nombre "Vía de la Plata" es el más adecuado para no confundirlo con el itinerario Sevilla - Gijón (Ruta de la Plata) que es el trazado de la actual Carretera Nacional N-630 y que no es el recorrido auténtico. El término "Plata" nada tiene que ver con el preciado metal. Aunque algunas investigaciones se inclinan por una etimología latina (platea = vía pública) o griega (platys = ancho), sin embargo, más ajustada a la realidad parece ser que la raíz árabe del término "Bal’lata" (camino empedrado) es el origen del nombre actual Plata, al que se ha llegado por evolución fonética.
Originalmente se trataba del itinerario utilizado para las migraciones estacionales entre el sur y el norte del occidente peninsular. El trazado fue iniciado hacia el año 139 a. de C. por el cónsul Quinto Servilio Caepio, vencedor de Viriato, pero se afianzó bajo el mandato de Octavio Augusto, con la construcción de la calzada romana que a lo largo de 313 millas romanas (463 km) enlazaba Mérida, ciudad fundada en el 25 a.C. como Emérita Augusta para el descanso de los soldados licenciados de las Guerras Lusitanas, con Astorga, ciudad que se fundó en el 27 a.C. con el nombre de Asturica Augusta, como plaza fuerte militar y base de control de la explotación de los recursos mineros de oro y estaño cántabros y astures. En siglos posteriores otros emperadores romanos ordenan la prolongación de la calzada hasta Santiponce (Italica), Sevilla (Hispalis) y Cádiz (Gades).
La calzada se dotó de puentes que aún perduran, mansíos o lugares para el descanso de los viajeros situados a 25 millas romanas (35 km) que son el origen de las actuales poblaciones, así como de miliarios, unos rollos graníticos que indicaban las millas e informaban del emperador que había realizado la obra. La calzada romana de La Plata es la más valiosa de la Península, por su importante patrimonio arqueológico, restos del pavimento, alcantarillas, miliarios, puentes y pasos de agua
Durante el período de apogeo de la Mesta (Agrupación de ganaderos de Castilla creada en el S.XIII para gestionar las Cañadas Transumantes), la Cañada Real de la Plata (o La Vizana) se situó parcialmente sobre la propia calzada romana, siendo utilizada masivamente para el traslado de ganado, hasta la aparición del ferrocarril y la carretera. La Vía de la Plata se utilizó también masivamente por árabes y cristianos durante las luchas por las tierras de la meseta, y no menos importante fue el uso que durante el medievo se le dio como ruta de peregrinación a Santiago, de ahí el nombre de Camino Mozárabe del Sur, con que también se ha identificado.
La insignia actual de la Vía de la Plata es el Arco de Cáparra. Situado en la antigua ciudad (masio) romana de Capera, entre Plasencia y Bejar, se ha convertido en la insignia de la Vía de la Plata para todos los peregrinos. Con motivo del año compostelano 2004, se colocaron pilones de señalización en la Vía que acompañan y complementan a las tan conocidas flechas amarillas indicadoras de los caminos a Santiago. Estos pilones tienen grabados en su parte superior la imagen del Arco de Cáparra sobre la senda de la Vía.
Se trata de un arco de cuatro frentes (tetrapylum), de cuatro puertas, dos de ellas son más grandes, correspondiendo a las que abren su paso a la Vía de la Plata, y las otras dos dan acceso a un lado y al otro del municipio de la ciudad (mansio) romana. Esta configuración en forma de encrucijada lo convierte en un referencial dentro del municipio. Técnicamente su base es irregularmente cuadrada, y su estructura está formada por tres partes, el zócalo (cuatro hiladas de sillares labrados en cada pilar), cuerpo intermedio (los pilares) y arquivolta.